ETAPA 1
ETAPA 2
ETAPA 3
ETAPA 4
ETAPA 5
ETAPA 6
1989-1990
La quinta Whitbread se recuerda como el momento en el que la prueba llegó a su “mayoría de edad” en términos de la publicidad masiva que se alcanzó y la regata tan extraordinaria de Peter Blake. Por primera vez se establecieron seis etapas como escenario. La regata viajó desde Southampton a Punta del Este; Punta del Este a Fremantle; Fremantle a Auckland; Auckland a Punta del Este; Punta del Este a Fort Lauderdale y finalizar con la etapa de Fort Lauderdale a Southampton. Peter Blake y su tripulación a bordo del Steinlager 2 ganaron todas y cada una de las seis etapas. Esta quinta edición también se recuerda por contar por primera vez con una embarcación únicamente femenina, Maiden, patroneada por Tracy Edwards, y por ser la primera vez en la que se contó con participación rusa, Fazisi. Con 23 embarcaciones formando la flota de la Whitbread, el kiwi Peter Blake se alzó con los honores de victoria con un tiempo corregido de 128 días.
Southampton sustituyó a Portsmounth como puerto de salida y de llegada. Cerca de 4.000 barcos embarcando a unas 50.000 personas se reunieron en el Solent para la largada, donde el Stainlager 2 arrasó al destacarse de todos y acumular una ventaja de 16 millas al anochecer.
Sus velocidades fueron impresionantes, y ayudado por vientos favorables, Blake y sus tripulación establecieron un nuevo record cuando completaron unas destacables 343 millas en un periodo de 24 horas. El Fisher & Paykel también navegó como un rayo, pero seis días de la llegada disminuyeron el ritmo sin inexplicablemente. Llegaron a Punta del Este sin su mesana, y Dalton rehusó divulgar lo ocurrido.
Sin suponer una sorpresa, Steinlager 2 ganó la etapa, batiendo al Merit por 12 horas y al Fisher & Paykel por 30. La duración de la etapa, prevista en 30 días, se completó en una semana menos.
El espíritu amateur de los viejos tiempos había desaparecido, imponiéndose la cultura del profesionalismo, la presión y competir a cuchillo. La primera baja por la intensa presión fue Alex Gryshenko, co patrón del Fazisi ruso. No contento con la primera etapa informó que dejaba la regata, con la intención de tomarse un respiro de vuelta a casa y reemprender la marcha en Fremantle. Desaparecido tras los primeros días de la llegada, el cuerpo de Gryshenko fue encontrado colgando de un árbol tras suicidarse.
Todavía estando en Punta del Este, las tripulaciones fueron sacudidas con otra muerte. Un accidente de tráfico acabó con la vida de Janne Gustavsson, tripulante del maxi sueco The Card.
Los ánimos estaban bajos, y las previsiones auguraban unas duras condiciones en el Indico Sur para la segunda etapa. El Stainlager 2 de nuevo se puso en cabeza saliendo de Punta del Este, y todas las miradas estaban puestas en los cuatro grandes maxis, viendo que rutas escogían hasta el oeste de Australia. Para ahorra peso, el Stainlager 2 no embarco neveras ni calentadores, pero al adentrarse en zonas de bajas temperaturas la decisión demostró ser corta de miras.
Merit, Rothmans y Fisher & Payckel optaron por una ruta más al sur, adentrándose en la zona de icebergs, dejando 100 millas en su estela al Steinlager 2. En el Creignton’s Naturally una orzada brusca e inesperada lanzó a dos tripulantes por la borda por la noche, en unas condiciones infernales pudieron rescatarlos. Lamentablemente el efecto de la hipotermia acabó con la vida de Tony Philips, tras tres horas de intensos esfuerzos por reanimarle. Era la séptima víctima fallecida en la segunda etapa en la historia de la regata. El rescate de Philips evidenció el aumento de precauciones en seguridad y la mayor preparación de las tripulaciones, que fueron puestas a prueba a lo largo de dicha etapa. Roturas de tangones y botavaras, brazos y piernas abundaron, y no fue hasta las islas Kergelen que las aguas se apaciguaron.
El maxi español Fortuna batió el record de distancia navegada en 24 horas, estableciendo la marca en 405 millas náuticas, superando por vez primera la mítica cifra de 400 millas en un monocasco. Rafael Tibau sufrió una doble fractura de pierna, impidiéndoles disputar la victoria a los Fisher & Payckel, Stainlager 2, Merit y Rothmans, enzarzados en una dura lucha para llegar vencedores de la segunda etapa a Fremantle.
La intriga aumentó en las últimas millas cuando anocheció. Solo 22 millas de distancia separaban a los cuatro candidatos en un dramático final. El Fisher & Payckel cayo en un encalmada. Blake izo sus velas más grandes y pelearon hasta llegar primeros con una ventaja de 90 minutos. Rothmans y Merit mantuvieron un intenso match race por la segunda posición. Las velas se cambiaban continuamente en un intento desesperado de ganar un metro extra. Finalmente, el Rothmans se impuso en un espectacular final que acaparó la atención del mundo entero.
Tras unos reparadores días cálidos en Australia, las tripulaciones volvieron a las aguas turbulentas. Condiciones de temporal y grandes mares fueron sus regalos navideños, que no impidieron las celebraciones a bordo, intercambios de regalos, incluyendo los de Nochevieja. Todos menos el Stainlager 2, que en su afán por ser el primer barco kiwi en tocar tierras neocelandesas salió de Fremantle con otra exhaustiva dieta de peso embarcado.
Más allá de Tasmania el viento amainó, convirtiendo la pugna entre los maxis en la más furiosa vivida hasta el momento. En cada parte de posiciones la clasificación cambiaba. A sólo 245 millas de la meta, nueve millas separaban a los tres primeros.
El astuto Grant Dalton apagó sus luces de navegación tras pasar el cabo Norte, y recibió un toque de atención de Blake por radio. Mantuvo a sus quince tripulantes en cubierta, y sintonizaban emisoras de radio local buscando alguna pista sobre las condiciones. Una rotura de espí en un chubasco de 40 nudos de viento y su restitución permitieron al Stainlager 2 recuperar el liderato y cruzar la meta con menos de seis minutos de ventaja.
Era la primera vez que un barco local ganaba en Auckland, con unas celebraciones sin precedentes., que se repitieron con la llegada del Maiden de la inglesa Tracy Edwards, congregándose alrededor de 14.000 mil personas esperándolas en los muelles.
La masiva presencia de barcos espectadores en la salda de Auckland provocó la rotura del mástil de mesana del The Card, que se engancho con el mástil de un barco espectador. Su patrón Roger Nilsson decidó deshacerse de él y organizar la sustitución en una futura parada en las islas Chatham. Buena idea en principio, pero la logística no fue puntual y se envío el nuevo mástil directamente a Punta del Este.
Los dos maxis kiwis apretaron el ritmo desde el inicio, mientras los incidentes se sucedían en el resto de la flota. El belga Rucanor Sport debió regresar a Auckland tras colisionar con una ballena, mientras que en el Maiden Mikaela von Kuskull fue golpeada seriamente por la botavara, luego Michelle Paret fue aplastada contra la rueda del timón por una gigantesca ola.
Pasando cabo de Hornos, el Stainlager lanzó las cenizas de Frederick Thomas Chapman por expreso deseo de su familia, como homenaje tras su reciente fallecimiento unos días antes de la salida de esta etapa.
La rivalidad entre los dos maxis neocelandeses se puso de manifiesto cuanto pasaron por el estrecho de Maire en un intento de acortar su ruta. Al poco tiempo un mayday lanzado por radio desde el Martela anunciaba su posición y abandono del barco por la rotura de su quilla, que al poco provocó su vuelco.
Se avecinaba otro intenso final de etapa, complicándose con vientos de 50 nudos a cien millas de Punta del Este. Una vez más, y por cuarta vez, fue el Steinlager 2 quien ganó la etapa, esta vez por un escasísimo margen de 21 minutos sobre su eterno rival, el Fisher & Payckel.
Fort Lauderdale se incorporó al recorrido, en un intento de los organizadores por aumentar el interés de Estados Unidos en la regata. La realidad para las tripulaciones fue una serie de largos, lentos e insoportables días calurosos, amenizados por anécdotas vividas durante la parada en Punta del este, manteniendo los ánimos altos hasta el cruce de la zona de calmas ecuatoriales.
El Rothmans lideró buena parte de las 5.475 millas y or una vez, parecía disfrutar del beneplácito de la diosa fortuna, pero su ventaja se evaporó en un parpadeo, cuando un inesperado frente proporcionó más viento a sus rivales que navegaban más al oeste. Y eso incluía a los dos maxis kiwis, que permitió a peter Blake llevar a su Steinlager 2 a la quinta victoria de etapa, en las cinco disputadas.
Esta vez fue con 43 minutos de margen sobre Grant dalton. Su recompensa fue una hamburguesa de metro y medio especialmente preparada por un restaurante local, que les tuvo ocupados durante las cuatro horas que tardó el Rothmans en llegar a puerto.
Desde el principio, la Whitbread Race ha mantenido al público cautivado. Como en una serie de ocho meses, ha reflejado cada elemento del deporte y de la aventura humana con un repleto reparto de actores extraordinarios. Pero aún no ha terminado y la etapa final sólo había llevada 12 horas cuando saltó la primera alarma.
Herve Jan desde el Gatorade comunicaba que una cruceta rota les obligaba a dirigirse hacia Jacksonville para repararla. Unas horas después, el patrón del Rothmans Lawrie Smith comunica que ellos se dirigen a Georgetown para solventar un obenque roto.
El cuarto día, el Steinlager 2 tenía problemas. Un cadenote del palo mayor y un obenque del palo de mesana roto les obligaron a trasluchar de golpe para salvar el aparejo. Pero Blake estaba dispuesto a seguir, aún con el mástil en peligro, trabajando a bordo durante toda noche para solventarlo. Pero nadie se enteró de sus problemas, pues evitó comunicarlos por radio para ocultárselos a su rival Fisher & Payckel.
El Maiden pasó su quilla al sol, y su mástil quedo torcido, tras chocar con una ballena, en una regata para la tripulación femenina que comenzó con tremendas dificultades y finaliza del mismo modo, tras 32.000 millas de batalla continua.
Como si de un molde se tratará, se iba a repetir un final de etapa disputado. A cuatro días de la llegada, las tripulaciones de ambos maxis kiwis podían verse una a otra, justo antes de Lands End, comenzando un encarnizado match race. Pasado Lizzard tres esloras les separaban, mandando el Steinlager y con un Fisher & Payckel, cancelándose las guardias y poniéndose de nuevo Blake sus calcetines rojos de la buena suerte.
Marcando severamente a su rival y aprovechando la marea a favor, el Steinlager 2 confirmó su dominio. Cruzando esta vez con 36 minutos de ventaja.
La quinta Whitbread fue dominada por los neocelandeses, que ofrecieron un magnifico espectáculo con las llegadas de las seis etapas tan ajustadas, con diferencias entre 6 y 90 minutos. El Steinlager 2 lo ganó todo, llevándose los trofeos de las seis etapas y el de la regata, y la historia recordará como fue monopolizado por Blake, aunque en realidad fue mucho más igualada de lo que aparenta.
Blake fue distinguido Oficial de la Orden del Imperio Británico y puso rumbo a otros retos distintos a la Whitbread. Tracy Edwarsd también fue reconocida como Miembro de la Orden del Imperio Británico por sus remarcables méritos al finalizar 18ª en la clasificación general. Smith se quedó en las puertas del podio, mientras que los barvos rusos del Fazisi superaron todas las dificultades para completar el recorrido en el puesto 11, mientras que el Martela y el Rucanor no pudieron completar la Whitbread 1989-90.
...Todo esta mojado ahi fuera, hace frio, y tu eres el proximo en salir
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