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Bajo el mando de Knut, Volvo quiere llevar esta regata a una aspiración para toda una nueva generación de regatistas

Por Matthew Sheahan, Yachting World

Crear una nueva clase de barcos que lleve a los mejores regatistas profesionales del mundo hacia el límite, a romper los records de velocidad establecidos y llamar la atención del público, ha sido una meta ambiciosa.

Con una generación de gigantes catamaranes tragamillas que navegan a una velocidad de atragantarse, las preguntas se elevan sobre si un monocasco puede ofrecer la maquina más capaz, excitante y desafiante, para la regata vuelta al mundo con tripulación con más notoriedad y más antigua de la historia.

Pero ahora, con otra circunvalación ya a sus espaldas y con una competición realmente reñida, los Volvo Open 70 pueden por derecho propio aclamarse como la más rápida y la más desarrollada en su clase.

Se ha marcado un nuevo estándar. ¿Pero con que coste?. Un moderno Volvo Open 70 es una maquina muy cara, y con un gran sequito de apoyo por tierra viajando a 10 paradas diferentes por todo el mundo los costes pueden ser muy altos.

Enfrenta esto con la situación económica actual y la iniciativa por reducir costes se incrementa. ¿Pero puede esto tener éxito sin cortarle las alas a esta clase de barco que ha hecho su reputación en el filo del diseño oceánico?

La regata 2011-12 ya se ha anunciado, pero ¿donde deja esto a la clase?, ¿que cambios se realizarán en las reglas que gobiernan los barcos?, ¿será la actual generación de barcos unidades para sacar a pasear sponsors y los barcos más potentes de esta edición capaces de participar en la siguiente?

De acuerdo con el Director General de la regata Knut Frostad, mantener competitiva a la actual flota es algo esencial para la próxima edición. Desarrollar un ambiente que lo aliente puede entorpecer sus planes para atraer nuevos barcos y campañas. "El principal incentivo de cambio tiene coste”, explica. “Esto es un evento deportivo, por lo que el retorno a la inversión es clave para el éxito futuro”.

"Desde luego todo el mundo está contento, pero la economía ha cambiado. Este es un evento para participar con presupuestos que van de los 7 a los 25 millones de euros por barco. Nuestro objetivo principal es reducir y poner tope a los costes”.

"Podemos promover reducciones en el coste de diferentes maneras, como acortando la regata, reduciendo el tiempo en cada parada y con restricciones de velas. Si hablamos de barcos, queremos que sea más fácil, para los nuevos barcos, llegar al peso mínimo y máximo y ser competitivos sin dejarse una fortuna, mientras se busca alentar a algunos de los barcos de esta generación para competir”.

Con la mejoras que ya se han hecho al desarrollar la regla, ¿por qué se busca tanto entusiasmo para asegurar que la actual generación será competitiva en el próximo evento?. “Hacer crecer la flota es uno de nuestros objetivos y poder usar los barcos que actualmente existen es una manera de conseguirlo”, añade, “creo que los actuales barcos pueden ser competitivos en la próxima edición. Delta Lloyd en esta regata ha confirmado lo que yo esperaba. Han alcanzado el podio en tres ocasiones. Además, adquirir un barco ya en uso le da más tiempo al equipo”.

Así que la pregunta es ¿como Volvo Ocean Race va a conseguir ese equilibrio?

El proceso comenzó con un arduo proceso de consultas en cada uno de los aspectos de la regata, y que ha sido realizado por Boston Consulting Group. Después de esto, Frostad ha confiado en dos expertos consultores: Ken McAlpine, jefe de medidores en la America’s Cup desde 1987, y Bill Edgerton, entrenador de la RYA y juez de la America’s Cup.

“Uno de nuestros objetivos es hacer el rendimiento de los barcos iguales”, explica McAlpine. "Para conseguir esto estamos analizando cada aspecto de los barcos, ver si hay algunos aspectos que se puedan estandarizar y si hay maneras más baratas de hacer las cosas”.

“Lo mismo se aplica con los brazos hidráulicos de la quilla. Hay mucho dinero ahí invertido y posiblemente haya una alternativa más barata. Estamos viendo cada aspecto de la regla”.

"Las orzas de deriva es otro área”, añade Edgerton. "Las ventajas potenciales de complejos detalles son sólo relevantes para pequeños periodos de tiempo en aguas llanas, aunque el coste de construcción y mantenimiento puede llegar a los 20 -30.000 euros”.

¿Han sido los equipos consultados sobre esas áreas y si lo han sido, como de lejos han ido preparados con sugerencias sobre como mejorar la regla – muchos de ellos han invertido considerables cantidades de dinero para desarrollar su estrategia competitiva-?

"Hemos realizado un procesos de consultas con todos los equipos, viendo sus ideas y a la vez viendo como pueden encajar con las nuestras”, explica Edgerton.

"Los intereses de los equipos juegan un papel realmente importante en este proceso, así que no se puede decir que sea del todo democrático”. Volvo tiene una visión clara y unos objetivos establecidos. Bajo el mando de Knut, Volvo quiere llevar esta regata a una aspiración para toda una nueva generación de regatistas”, continúa Edgerton.

Muchos de los detalles de una nueva regla se mueven alrededor de las bases ya establecidas para atraer más equipos, abrir el ámbito, limitar los gastos, nuevas restricciones en cuanto a la tripulación (menores de 30). Se quiere asegurar que el evento pueda continuar como la regata líder en regatas oceánicas.

Habiendo enmarcado el proceso de cambios, como debería ser este para Edgerton y McAlpine?

"Creemos que los que hacen las reglas deben de separase de los que las gestionan”, explica McAlpine. Si la motivación para el cambio es clara de ver, ¿que otros eventos han servido de guía para realizar un cambio tan brusco?

"Nosotros no lo vemos así”, comenta McAlpine. "Creemos que Volvo Ocean Race está liderando el proceso. La única vez que creo haber visto un análisis de costes similar fue tras la America’s Cup de 1992, pero en aquella ocasión el proyecto no fue a esta escala”.

"Estamos haciendo algo que nunca antes se había llevado a cabo y creo que hay otros eventos siguiendo muy de cerca lo que hacemos. Clases como el TP52, Farr 40 y otros al nivel de los Etchells 22."

Es algo bueno, especialmente en clases one-design, donde todos los barcos supuestamente deberían ser parecidos, pero puede este corte en los presupuestos lo correcto en el futuro para el desarrollo de estas clases o box-rule?

Sobre esto Edgerton lo tiene claro: “creo firmemente que lo días en los que se gastaba lo que fuera por ganar no será parte del futuro”

Este articulo aparece en la revista Life At The Extreme magazine, numero 32

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rick tomllinson/volvo ocean race