De Alicante a Ciudad del Cabo, será una de las etapas más largas de la regata, e indudablemente, una de las más tácticas.
Dominada por su inmensa montaña de cima aplanada, Ciudad del Cabo se asienta en la convergencia de dos de los mayores océanos, el Índico y el Atlántico.
Apodada como la Taberna de los Mares, Ciudad del Cabo ha sido lugar de bienvenida para navegantes desde que el hombre comenzó a corretear por los océanos en busca de nuevas tierras, nuevas vías comerciales e incluso mayores riquezas. Hoy en día sigue siendo un centro importante del negocio mundial, pero durante décadas también ha sido parada vital en el mundo de la competición oceánica. A parte de un breve tropiezo cuando la clase política inutilizó el deporte, Ciudad del Cabo siempre ha sido una característica de la Volvo Ocean Race y de su antecesora, la Whitbread. Como punto vital para reabastecer provisiones, reparar el barco y reacondicionar a la tripulación después de su travesía por el Atlántico y antes de adentrarse en los océanos Índico y Pacífico Sur, que no resultan ser más alentadores.
A parte de la vistosa montaña –siempre merece una visita con el teleférico o, para los más robustos, a través de un sendero que quita el aliento- lo que sin duda predomina en Ciudad del Cabo, es la vegetación. Enormes árboles, jardines tropicales que se adentran hasta la mismísima ciudad, flores en macetas y cestas, por todas partes el paisaje se infiltra por los lindes de la ciudad.
Por donde mires, resulta patente el proceso de desarrollo de esta bulliciosa ciudad. Carreteras, pasos elevados, oficinas, casas; donde quiera que el ojo se fije, hay un edificio nuevo. En la carretera del aeropuerto, allí donde en una ocasión se desperdigaban distritos de harapientas cabañas y chabolas, ahora florecen casas nuevas de ladrillo, organizadas en perfectas hileras, jardines, zonas verdes y escuelas, mostrando así el optimismo del Cabo.
Ir de compras en Ciudad del Cabo es una perfección artística más que un pasatiempo.
Una ciudad de arco iris, en un país de arco iris, Ciudad del Cabo ofrece todo tipo de experiencias para el visitante; desde la ancestral prehistoria, pasando por las políticas turbulentas de la nación –vale la pena visitar Robben Island – y hasta la vida urbana moderna: compras, restaurantes, ocio, y más compras – Ciudad del Cabo lo tiene todo.
Ir de compras en Ciudad del Cabo ha pasado a ser una perfección artística más que un pasatiempo o una actividad esencial. Los urbanistas lo han puesto fácil para que se marchen con todo su dinero, pero hay una oferta muy valorable tanto en centros comerciales como en los mercados.
Cerca del Race Village de la Volvo Ocean Race, hay que visitar Victoria Wharf en el complejo del muelle de Victoria y Albert –también un buen lugar para comer, con posibilidades para todos los bolsillos y apetencias, desde comida rápida hasta especialidades de alta cocina, pero sin duda, no se olviden de probar el plato local de fish and chips (pescado y patatas fritas)- también Cavendish Square en los frondosos Southern Suburbs.
El muelle de Victoria y Albert (V&A Waterfront) está ubicado dentro del marco sobrecogedor de un puerto dinámico y trabajador que incluye más de 450 tiendas, más de 80 restaurantes, cafeterías, bares y lugares de comida preparada para llevar, un acuario, alquiler de barcos y helicópteros, mercados de arte y artesanías, variedad de atracciones de ocio así como de instalaciones hoteleras y de conferencias, de nivel internacional.
El muelle de Victoria y Albert tiene una gran oferta de edificios emblemáticos culturales como museos, edificios históricos y acceso exclusivo a uno de los lugares básicos del patrimonio de Sudáfrica: Robben Island. Todo esto, unido a los constantes eventos y actividades de entretenimiento que se dan cita en la ciudad, con un ambiente vibrante y cosmopolita, confirma que el muelle de Victoria y Albert será el centro de todas las visitas.
Entre en la página web del muelle de Victoria y Albert V&A Waterfront website y vea el calendario mensual de eventos events calendar.
Ciudad del Cabo es conocida por sus tiendas de antigüedades –desde joyería modernista hasta libros antiguos y objetos preciosos- que se pueden descubrir en los tenderetes situados a lo largo de la calle Church Street, o en la parte posterior de las ya ancianas fachadas de las tiendas en los edificios victorianos que se alinean en la calle de Long Street y sus alrededores. Una o dos manzanas más allá, los colores deslumbrantes, texturas, olores y sonidos del Greenmarket Square, el mercadillo (tipo rastro) favorito de la ciudad, atrapa a todos los que aún tiene la energía y dinero suficiente para llegar hasta allí.
Si su curiosidad está orientada hacia las cosas locales, propias del lugar, el centro de Ciudad del Cabo cobra vida con los mercados informales y los comerciantes que se ven por las aceras, vendiendo todo tipo de gangas y baratijas, curiosidades originales y artículos de coleccionista, ropas y comida. El sonido del djembe (yembe o simplemente, tam tam) o de los niños cantando, a menudo se cuela entre los edificios modernos, dándole la versión humana a la piedra y al cemento.
Las compras por la ciudad se hacen a pie, y si no tiene a su disposición un coche para ir a alguno de los centros comerciales, sólo tiene que meterse en un taxi, autobús o tren.
Visita la web de Ciudad del Cabo tourism website