Quinta etapa - Qingdao - Rio de Janeiro

Guo Chan / Green Dragon

La maratoniana etapa 5 de la Volvo Ocean Race, con más de 12.300 millas de navegación sobre las cartas, se daba por finalizada en la madrugada del domingo 29 de marzo, tras casi 43 días de navegación.

Y es que en los casi 24.000 kilómetros recorridos la flota de la Volvo Ocean Race ha atravesado condiciones de todo tipo y tres océanos. El Pacifico, el océano Sur y el Atlántico Sur; tres océanos para unir China con Brasil, pasando frente a Nueva Zelanda.

Tras haber dejado el pasado 14 de febrero el frío Qingdao a través del mar de China, haber bajado hacia Nueva Zelanda por el Pacífico -para cruzar la primera de las dos metas volantes-, adentrarse en el océano Sur y virar el cabo de Hornos -como segunda meta volante-, la flota se adentró en el océano Atlántico Sur para llegar a Río de Janeiro.

Considerara como brutal por toda la flota, esta etapa escribe nuevas páginas en los libros de historia de la regata. En esta ocasión ha sido el Ericsson 3 el que ha roto la racha de victorias del Ericsson 4 y del Telefónica Azul, alzándose valedor de una potentísima etapa.

Hasta esta quinta etapa el liderato final se lo habían repartido entre el Ericsson 4 (etapa 1 y 2) y el Telefónica Azul (etapa 3 y 4).

UNA SALIDA REALMENTE ACCIDENTADA

Tan sólo cuatro barcos (Ericsson 4, Telefónica Azul, Puma y Green Dragon) se presentaron en la línea de salida de un helador Qingdao, tras las bajas del Telefónica Negro, Delta Lloyd y Ericsson 3 durante la dantesca etapa 4 de la Volvo Ocean Race.

Tanto el Telefónica Negro como el Delta tuvieron que optar por llevar sus Volvo Open 70 en mercante a Río, mientras que el Ericsson 3 trabajaba sin descanso en Taiwan para llegar como fuera a la salida de Qingdao.

La salida trajo más sorpresas de las esperadas. El Telefónica Azul golpeaba una roca escasos minutos antes de la salida y no podía comenzar al tiempo de sus rivales. Tras volver a tierra, analizar la situación y reparar, el equipo de Bekking y Martínez tomaban la salida 19 horas después, a la estela de una mermada flota que capitaneaba el Ericsson 4 de Grael.

Por su parte el Ericsson 3 con Magnus Olsson como patrón hacía posible el milagro y llegaba a Qingdao escasas horas después de que saliera la flota, con la que se cruzó en su camino a la ciudad china. Tras cargar víveres en puerto, el E3 tomaba la salida apenas 4 horas después que el resto de la flota, y sin ser el último en hacerlo.

LAS FIYI

Ya en las inmediaciones de las islas Fiyi, la flota estaba comandada por el Ericsson 4 de Grael, seguido de cerca por un recuperado y en plena forma Telefónica Azul, en dura lucha con el Puma en las primeras millas.

El primer escollo táctico apareció ante el paso de las islas Fiyi. Los esperados viento portantes no aparecían y su intensidad estaba por debajo de lo previsto. Las condiciones tan inestables ofrecieron dos opciones a la flota.

Ericsson 4, Ericsson 3 y Green Dragon apostaron por el Este de las dos islas principales, mientras que el Telefónica Azul y Puma se descolgaban por pasar entre las dos isla, más al Oeste. Como más tarde reconocería el navegante del Telefónica Azul, Addis, fue un error y los puestos y millas recuperadas en la primera semana se esfumaron para los azules.

El Ericsson salía victorioso, seguido de un Puma que sorteó los pozos de viento con suerte, Ericsson 3, Telefónica Azul y Green Dragon.

LA META VOLANTE DEL 36 SUR

Sin duda el momento más interesante de toda la dramática etapa. La flota al completo optó por cruzar la Latitud 36 Sur pegados a Nueva Zelanda y en un compacto grupo los tres primeros posicionados se aproximaban a la línea imaginaria en un radio de tan solo 8 millas (Ericsson 4, Ericsson 3 y Puma). Telefónica Azul y Green Dragon cerraban la flota a 64 millas del grupo líder.

Pero lo bueno estaba por llegar. Inmediatamente después de cruzar hacia el Sur la meta volante, el Ericsson 3 se descolgaba de la flota y ponía rumbo al Noreste, lo que a priori significaba un riesgo extremo y optar por una ruta que jamás en la historia había sido exitosa.

Se plantearon entonces dos opciones tácticas en la flota: por un lado el Ericsson 3 optaba por bordear por el Noreste una alta presión, intentando coger un tren que le hiciera cruzar por el NE.

Pero mientras el Ericsson 3 arriesgaba sin pudor, el resto de la flota hacía sus apuestas por la clásica ruta Sur.

Nunca en la historia de la Volvo Ocean Race se había planteado el ataque a Cabo de Hornos por arriba, y en la flota prevalecía el ataque clásico por el Sur, bajando hasta los 40 Rugientes y 50 Aullantes lo antes posible, para cazar el sistema de bajas presiones encadenadas que les lleva en popa hacia Hornos.

Pero la historia se renovaba y el Ericsson 3 escribía una página en la historia de la Volvo Ocean Race.

El Telefónica Azul fue el que eligió una opción Sur más acusada y en un momento dado llegó a liderar la flota con 64 millas de ventaja sobre el Puma, 68 sobre el Ericsson 4 y 111 sobre el Green Dragon. Mientras tanto el Ericsson 3 navegaba al 100 por cien de su potencia para poder entrar en la baja que les permitiera ir al Sur, cerrando el parte de posiciones a 162 millas del ese día líder Telefónica.

La flota soñaba con unos deseados sistemas de presión que les hicieran cabalgar y devorar millas por el Sur que a la postre no aparecieron, dejando a la flota al completo presa de vientos ligeros e inestables en su camino al temido Cabo de Hornos.

Ericsson 3 trasluchaba en el Norte y la clasificación daba una vuelta de tortilla en tan solo varios partes de posiciones, cuando los jóvenes suecos que comanda Magnus Olsson cruzaban la proa a toda la flota en camino hacia la primera de las puertas de hielo.

La desgracia se cebaba en el Telefónica. El 6 de marzo a última hora de la tarde Bouwe Bekking comunicaba la rotura de su stay de proa, dejando apartada cualquier opción al triunfo en una etapa que en ningún momento fue “su etapa favorita”.

Ericsson 3 lideraba la flota, atacado en todo momento por sus compañeros de equipo del Ericsson 4, y seguidos por Puma, Green Dragon y un mermado en cuanto a rendimiento Telefónica.

Las cosas cada vez se le ponían mejor para el Ericsson 3 que bordeando la alta presión y trasluchando ya hacia el Sur veía como ventaja iba creciendo por momentos y de 20 en 20 millas, hasta ponerse líderes alto y claro.

CABO DE HORNOS

El mítico Cabo fue cosa de los jóvenes del Ericsson 3 que llegaron a estar 17 días como líderes indiscutibles hasta el final de etapa.

El tren de bajas presiones encadenadas que todos esperaban, con grandes planeos y velocidades escalofriantes, nunca llegó a aparecer en la manera que todos imaginaban, aunque la antesala de Hornos dejo entrever la furia de estos parajes, en los que parte de la flota fue cazada por una baja presión en la que las rachas de viento del través llegaron a soplar en torno a los 45 nudos.

La meta volante del Cabo de Hornos no dio ninguna sorpresa ni en el paso del mítico faro, ni en las nada violentas condiciones con las que se navegaba durante la mayor parte de la etapa.

El Ericsson 3 se anotaba el paso, seguido en benignas condiciones por sus hermanos del Ericsson 4, Puma, Green Dragon y un mermado en cuanto a rendimiento Telefónica Azul.

La máxima velocidad de viento la leyó poco antes de llegar al cabo el Puma, con puntas de 41 nudos en través y bastante mala mar.

Los días pasaban y la flota ya tenía claro que la maratoniana etapa iba a llevar bastantes más jornadas de lo previsto, para disgusto de la flota e influenciada por los cálculos de comida que habían planificado los equipos.

RUMBO A RIO

Finalmente el Atlántico Sur. El último tramo de la etapa no mostró tampoco demasiadas opciones tácticas que no fuera la de las islas Malvinas. Las islas fueron un escollo sólo para algunos, como el Green Dragon que optó por pasar entre islas.

Sin riesgos que correr que no fueran de nuevo las débiles condiciones meteorológicas, el único equipo dispuesto a echar un pulso al Ericsson 3 era el 4, con un Torben Grael empeñado en llegar a casa en primera posición.

La flota al completo siguió la ruta ortodrómica en la subida por la línea sudamericana, con tan sólo un díscolo Green Dragon que buscó fortuna pegado a la costa sudamericana.

El Ericsson 3 comenzó a sufrir con la presencia de una profunda alta presión que hizo que la flota avanzara a un ritmo mínimo y con algunos momentos en los que la flota llegaba a ver los 00 nudos en su corredera.

En una de esas veces en el que la flota acunó el efecto tiragomas, el Ericsson 4 consiguió que la gran ventaja del 3 pasara a ser mínima, mientras que el tercer clasificado de la etapa, el Puma, veía como su posición de invitado de piedra a la fiesta era algo más que una intuición.

Pero si el Ericsson 4 intentaba infructuosamente dar caza al Ericsson 3, bajo la mirada del Puma, el Telefónica encontró la oportunidad de hacer lo mismo con los dragones chino-irlandeses.

La opción de acercarse tanto a tierra y quedar encerrados en una zona en la que apenas llegaban a soplar unos nudos le dio opciones a un Telefónica Azul que navegaba en la opción táctica contraria.

Si el Cabo de Hornos fue virado por los azules con 400 millas de desventaja frente a los dragones el 19 de marzo, el 24 de ese mismo mes la diferencia a favor del Green Dragon era de tan sólo 49 millas.

Las últimas millas a Rio fueron otro drama y Eolo parecía estar dispuesto a retrasar la fiesta que esperaba a las tripulaciones en Rio de Janeiro.

A escasa jornada y media de la más que deseada llegada, el día 25 y sobre las 10 a.m los de Magnus Olsson activaban su modo invisible ante la último jugada de los del 4. El equipo de Grael no se lo pensó dos veces y hacía lo mismo pero a las 14:00 horas; era el juego de la “gallinita ciega”.

No hubo manera para Grael que como el mismo decía soñaba con llegar a casa.

Todos estaban ansiosos por llegar, la comida a bordo estaba ya racionada desde hace días y potabilizadoras y generadores comenzaban a fallar.

LARGA ESPERA BAJO EL PAN DE AZUCAR

Pocas cosas deben de ser peor que después de haber navegado durante cerca de 40 días y ver la línea de llegada finalmente a escasas 15, 20 o 25 millas, Eolo decide abandonarte por completo y el sufrimiento ya se dispara.

Eso es lo que le pasó a toda la flota de la Volvo Ocean Race y es que uno a uno, todos fueron cayendo bajo la sombra de la mítica montaña y bajo la atenta mirada del Corcovado.

Ya estaba todo dicho y poco a poco el Ericsson 4 firmaba su mejor actuación en lo que va de Volvo, habiendo anotado calves que pasaran a la historia como la ruta Noreste en su ataque a Cabo de Hornos desde Nueva Zelanda, sus 17 días de continuo liderato y la máxima ventaja que un líder haya sacado a su inmediato perseguidor.

Tras Ericsson 3, fue el turno del Ericsson 4, Puma, Green Dragon y Telefónica Azul, ante la mirada desde tierra del Delta Lloyd y Telefónica Negro que llegaron a Río en mercante, tras no haber podido tomar parte en la etapa 5.

Clasificacion de la etapa 5
Pos PUNTOS
1 Ericsson 3
8
2 Ericsson 4
7
3 Puma
6
4 Green Dragon
5
5 Telefónica Azul
4
6 Delta Lloyd
DNS
7 Team Russia
DNS
8 Telefónica Negro
DNS
Waypoint 36 grados S
Pos Equipo PUNTOS
1 Ericsson 4
4
2 Ericsson 3
3.5
3 Puma
3
4 Telefónica Azul
2.5
5 Green Dragon
2
Waypoint Cabo de Hornos
Pos PUNTOS
1 Ericsson 3
4
2 Ericsson 4
3.5
3 Puma
3
4 Green Dragon
2.5
5 Telefónica Azul
2